
Esta es una historia que escribí hace tiempo para un personaje del juego de rol “cyberpunk”, espero que os guste :)
Kevin nació en Night City, su padre trabajaba de técnico para la gran corporación de Richard Night. Su madre se encargaba de las finanzas de la empresa microtech. Una buena vida, buenos trabajos, una buena casa en un barrio corporativo, todos los caprichos que pidiese y más. Hasta que un día esto cambió, el padre de Kevin estaba trabajando duro los últimos días, decía que tenía algo importante entre manos, casi no aparecía por casa. Y una semana después les llegó la noticia, su padre había muerto asesinado, un disparo de calibre 60 en la sien, no era cosa de un simple pandillero, pero que iba a hacer ¿llamar a la policía? Kevin tenía ahora 9 años. Había aprendido algo de electrónica y mecánica básica de su padre, pasaron los años. Su madre ahora trabajaba duro para mantenerle, pero las acciones de la empresa cayeron en picado y ella perdió su empleo, se endeudó de tal manera que le iban a embargar el piso, el coche y cualquier objeto de valor. Cayó en una profunda depresión que le llevó a suicidarse con una 9 milímetros. Kevin tenía ahora 16 años y no tenía lugar donde vivir ni nadie que le pudiese ayudar, el resto de su familia vivía en Europa. Con sus conocimientos de electrónica consiguió reunir los componentes necesarios en los peligrosos callejones de Night City para construir un ordenador personal, consiguió una copia de un antiguo sistema creado por GNU y comenzó a investigar. Sin darse cuenta estaba en aquella Terminal de la calle 32 consiguiendo acceso a la red con su primitiva PC. Ahora tenía a su alcance el conocimiento que necesitaba, comenzó a estudiar sobre los lenguajes de programación y los comandos básicos de interface, pero no entendía como ejecutarlos, necesitaba unos “cables de interface” pero ¿Qué eran y donde podía conseguirlos? Así comenzó a investigar sobre ellos y descubrió que también necesitaba una ciberterminal. Había oído algo de eso cuando era pequeño, creía que su madre podía haber trabajado con ellas. Así que un buen día se internó a medianoche en un almacén de la empresa microtech armado únicamente con la 9 milímetros que dejó su madre como despedida. “Los almacenes eran fríos y húmedos, allí había todo tipo de aparatos, reconocí algunos gracias a mis conocimientos sobre el tema, pero había otros que no pude reconocer. Tras acercarme más a ellos y analizarlos lo vi claro, eran pequeñas ciberterminales de bolsillo con sus respectivos cables interface, cogí una y la introduje en el bolsillo de mi chaqueta con cautela, cuando oí un ruido proveniente de mi espalda. Me di la vuelta y los vi, dos tipos de casi 2 metros de altura con largas gabardinas y armas automáticas “estoy jodido” pensé, entonces ellos hablaron. “vaya, vaya, pero que tenemos aquí, un pequeño curioso, bueno, no creo que nadie le eche de menos” ¿Cómo podía saber eso el cabrón?”
Cuando estaban a 3 metros de distancia ella apareció, una cyborg demacrada saltó de entre las cajas y aplastó violentamente con sus puños a los matones “joder, es rápida”
Busqué desesperadamente un escondite entre la chatarra, sin éxito por supuesto, entonces ella dijo con tono amable “¿estás herido?” yo respondí con voz titubeante -“no, estoy bien ¿Quién eres?”-
- No lo sé – “¿Que cojones le pasa?” pensé, pero esa mirada desconcertada y perdida me produjo una sensación extraña…al fin y al cabo, ella me había salvado la vida.
- Sígueme – le dije esta vez con un tono más firme “¿llevarme a mi apartamento a una cyborg asesina? Cojonudo”
Le llevé a mi apartamento de alquiler y le acomodé una habitación. Después de preparar la cama pensé “¿Qué haces Kevin? los cyborgs no duermen”, debía estar delirando. Así que la dejé en la habitación y me fui a dormir “espero despertar de una pieza”
La mañana siguiente me desperté y la encontré delante del televisor intentando conectarlo, cogí el mando y encendí el televisor –se enciende con esto – le dije con cariño, no debía recordar nada ¡ah! y necesitaba un nombre. Se me ocurrió en aquel instante, Lidia, siempre me había gustado ese nombre.
- ¿Qué te parece si te llamo Lidia? – le dije, ella me miró y dijo
- me gusta – mientras me dedicaba una sonrisa, vaya, era realmente preciosa. No joder, no, era una cyborg ¿en que cojones estaba pensando?
- bien, ¿que te parece si te construyo una nueva carcasa? ella asintió.
Me puse mi chaqueta, cogí mi 9 milímetros y mi paquete de tabaco y salí a esos asquerosos callejones. Busqué placas de plastiacero en los chatarreros y tras una larga búsqueda logré conseguir el material necesario. Volví a casa “si es que se puede llamar así” y comencé a diseñar la nueva carcasa para Lidia. Mientras yo dibujaba planos y circuitos ella me preguntaba cosas que veía en la televisión, como por ejemplo qué eran los sueños, el amor, o el alma. Le respondí como pude, pero que iba a decirle ¿Que esas cosas eran sólo humanas? “pobrecilla, no se acuerda de nada” Tras unas semanas de duro trabajo reconstruí toda su carcasa, estaba como nueva, tenía un aspecto similar al de una humana, un gran trabajo, y ningún componente interno estaba dañado, pero me daba la impresión de que no avanzaba, cada día me hacía las mismas preguntas. Tenía que conseguirle urgentemente un chip de aprendizaje, pero eran realmente caros, tuve que vender mi computadora para poder conseguir uno. Había aprendido lo suficiente de electrónica como para instalarlo sin problemas, aprendía a una velocidad asombrosa, todo el día viendo la televisión. “nunca hubiese pensado que se podía aprender tanto de ese jodido aparato” Al fin le enseñé la ciberterminal que había conseguido para ver si la reconocía.
- he visto a hombres conectados a estos aparatos – dijo con su voz suave
- pero ¿Cómo? ¿Cómo se conectaban? –
cogió los cables interface y dijo
- con esto –
- ¿donde los conectan?
- a sus cuerpos – me quedé perplejo “¿a sus cuerpos? ¿Una conexión directa con la red?
- esos hombres tenían agujeros en la sien o en la nuca y desde esos agujeros se conectaban –
- muy bien, gracias Lidia – le dije mientras acariciaba su rubio pelo artificial
Esos días busqué a algún experto en el tema, en el bar que solía frecuentar conocí a un tipo que decía que era netrunner, tenía un agujero en la sien y para mi sorpresa me explicó los conceptos básicos, yo sabía que había una manera de navegar rápidamente por la red, ¿pero un enlace directo con el cuerpo? vaya, eso parecía imposible. Me dijo como contactar con un tecnomédico que podía practicarme una operación para conseguir un conector interface a bajo precio. El día siguiente salí a la búsqueda de aquel tecnomédico y en efecto, nada más pronunciar el nombre del netrunner su tono se volvió más amable y me condujo a la sala de operaciones, después de unos tensos segundos que me parecieron horas noté el frió metal atravesar mi cabeza. Como si me succionasen el alma, o quizás no fuese una succión, sino una resurrección, eso es, cuando terminó la operación me sentía como nuevo, con capacidades ilimitadas. Me dirigí apresurado a mi morada, y nada más llegar encendí el ciberterminal, enchufé el cable interface y a continuación lo inserté en mi conector interface, el flujo de datos atravesó mi cabeza a una velocidad impresionante, entonces la luz se encendió “connection established”. Estaba dentro. Dentro de la inmensa red, aquello era impresionante, vagué durante no se sabe cuanto tiempo, horas, noches, días, daba igual, aquello era mi nuevo hogar. Entonces intenté algo más arriesgado, conseguir un poco de información de por aquí y por allí, pero no tenía la experiencia ni los medios necesarios, así que los programas de seguridad me iban a atrapar, estaba encerrado. Entonces todo se volvió oscuro durante unos segundos y recuperé la vista, estaba en mi cuarto, Lidia me había desconectado “gracias a dios” ella estaba preocupada.
- ¿estás bien Kevin? –
- Sí, estoy bien Lidia, gracias- dije, y besé con cariño su fría frente.
“Con las puertas a un nuevo mundo abiertas y la compañía de aquella cyborg todo parecía posible para mí, un mundo sin límites, un mundo esperando ser descubierto me esperaba”